El alumbramiento

Después de leer y releer las sorprendentes, impresionantes e incomparables obras de Schopenhauer, Nietzsche, Sartre, Séneca, Gasset, Cervantes, Quevedo, Baroja, Larra, Delibes y don Camilo José Cela, a ser posible de forma íntegra y en numerosas ocasiones, tantas como diez o veinte, las que fueren: nada, absolutamente nada, se conoce que vuelve a ser lo mismo, puesto que todo, absolutamente todo, propende a cambiar de color al igual que un truco de magia, sobre todo, tras haber quedado expresamente confirmado el voluminoso descubrimiento de orden filosófico-literario que a la sazón se antoja fenomenal, en cuanto a filón de valor incalculable se refiere, pese a que venga resultando en gran medida sobresaliente, así como aleccionador y máxime elegante; y, sin embargo, cuanto más leamos la intempestiva y muy venatoria obra de maese Nietzsche, tanto más desconcertante nos parecerá supoderosa y conquistadora mentalidad al uso de lo Dionisíacamente bélico y pasional; siendo, al fin y al cabo, una prodigiosa mentalidad de carácter tan inquieto como inexorable que, en ocasiones, máxime cuando osa ponerse de manifiesto y aun de relieve, efectivamente suele brillar tal como ninguna otra razón del planeta Tierra, así que váyase lo uno por lo otro de Más Allá y tengamos la fiesta en paz.

—¿Acaso piensa usted que Nietzsche era un genial marimacho?

—Sin duda; ha hecho usted Diana (índice): si bien porque en Nietzsche, tal como yo lo veo, efectivamente fueron a darse cita, al unísono con su persona, la férrea voluntad femenina por un lado, y la más rigurosa inteligencia masculina por el otro, dando lugar así al nacimiento de la tragedia, perdón, quise decir al nacimiento de una especie de amalgama intermedia, un prototipo indeterminado, una criatura mixta aún sin definir, sin catalogar, sin clasificar, el andrógino suscitado por maese Platón, bien podría traerse a colación, aunque no devenga operado de hipospadias ni ande rayano en ginandra; sin que por ello deje de ser alguien verdaderamente genial: de ahí sus femeninos arrebatos de locura (Zarathustra), de ahí sus masculinos aires de grandeza (Maese Superhombre), ¿me sigue, usted?, no sé cómo explicárselo más claro…

—No se preocupe: Usted acaba de hacerlo y, a mi entender, de manera brillante.

—Pues también es verdad, para qué le voy a engañar, tras catorce siglos de teología escolástica y dos milenios píos: ninguna falta me hace, y, por si fuera poco, aún podría ser mucho más claro todavía, pero, en cambio, remedo y, por extensión, sujeto los machos, al tiempo que intento amarrar la lengua, ora viperina, ora independiente y con vida propia, qué sé yo, yo sólo sé que no quiero saber nada de mi condición inherentemente humana, demasiada humana; en Plutón, con un quintal de leña, cuatro gallinas menesterosas y una vaca lactante, yo creo que se debe de estar bien, cuanto más que la Inteligencia, en la Antártida, ya subviene molestada, incordiada, enervada, si bien es la maldita Literatura, y ya creo haberme pasado tres pueblos largos (Usted siga leyendo cantando la dichosa tabla de multiplicar si no quiere columbrar ninguna de las geniales barbaridades que estoy largando por lo bajini), quien me obliga a expresarme tal que así, cuando no a ceñirme al flanco en demasía y mi voluntad, consecuentemente se queja por mor de la secular falta de libertad que así o asá le granjeo; ayer, sin ir más lejos, sepa usted que volví a leer, al cabo de quince años, “Rebelión en la granja”, de Orwell.

—¿A qué se refiere ahora?

—Sabe Dios, creo que estoy divagando, lo siento, no puedo concentrarme mientras pienso en la indiscriminada caza de animales tan bellos y hermosos como, por ejemplo: ballenas, rinocerontes, elefantes, focas, filósofos, poetas, herejotes, intelectuales, misántropos, iconoclastas a todas luces sobresalientes… ¿acaso existe algo más deleznable y vergonzoso que aqueste acto punto menos que criminal?ELEFANTE

—Pues sí: el ser humano, y más concretamente, los caciques de orden nacional que ex profeso se dedican a ello en cuerpo y alma: el problema de España no es el socialismo, ni el fascismo, ni el sindicalismo, ni tampoco la izquierda, la derecha, o la clerecía, ni siquiera la democracia en sí, sino la depravación humana, la degeneración racial, la decadencia social, es otro decir, la demencia humana embruteciendo a la gente de bien, es otro decir, cual ralea, tal política.

—Desde luego ha dado usted en el clavo, el toque de gracia.

—Escribo, luego pinto garabatos en negro sobre blanco, al igual que el título de aquella hermosa película de Clint Eastwood: “Cazador blanco, corazón negro”.

—En España, por lo visto y según parece, hay tantos animales, tantos semovientes, tantas bestias de guardar, tantas aves de rapiña, cuan pocas personas dispuestas a pararles los pies, perdón, las patas, las pezuñas, las garras, las zarpas…

“Matar un elefante no es un crimen, es un pecado.”

”El lirón de las ánimas”, artículo nº. 62.

© José Javier Martínez Rodríguez.

esplinmartinez

esplinmartinez

Escritor, filósofo de la vida, soltero, solitario, desempleado, ciclista BTT, ecológico, asqueado hasta la so-saciedad.
2 Comments
  1. blogarroba

    Me ha encantado…

    6 Mayo, 2016 at 7:09 pm - Reply
    • JOSE JAVIER MARTINEZ RODRIGUEZ

      Gracias, me alegro, mi fiel lector. Hoy la cosa iba más suelta y menos pesada: ¿verdad? La verdad es que tengo surtidos de todo tipo, parezco una verdulera del mercado. Lo mismo canto un villancico, que bailo un pasodoble… Es broma. Gracias, un saludo muy cordial.

      Nietzsche comentó algo sobre el “tempo” de la prosa, amaba el bailar rápido, brioso, y de forma artística: lo veía como una señal de buena aptitud. Con Platón ocurre justamente lo contrario: hay que amoldarse a su “tempo”, que es cansino, pánfilo, pausado, aunque certero y justo como ningún otro: cosa curiosa, tratándose de frases cortas y directas, 5 ó 6 palabras máximo: conseguir que la lectura resulte lenta con ajena gramática, desde luego tiene su mérito.

      6 Mayo, 2016 at 8:18 pm - Reply

Deja un comentario

Si continuas navegando en Alcantarilla Social estas aceptando el uso de cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar

element.style { display: none; } template.css?ver=4.7.5:14802 img { display: none; vertical-align: middle; }