Frente al frente

“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizás no merezcamos existir” José Saramago.

En mi anterior artículo a la vez que pedía líderes comprometidos con los votantes, dispuestos a trabajar y a dar la cara por nosotros, también llamaba a la conciencia de cada uno de nosotros para decir que a estos dirigentes no se les debe dejar solos en su labor, que necesitan de nuestro apoyo como nosotros necesitamos de su trabajo.resistir

A día de hoy hemos visto que el poder de tergiversación, mentira, engaño y saña de los fascistas en España no tiene límite.

En el año 36 montaron una guerra a raíz de la victoria en las urnas de los partidos republicanos y la instauración de la II República, levantándose en armas contra el gobierno democráticamente elegido por el pueblo.

Sabemos hasta donde son capaces de llegar por lo que no nos puede pillar de sorpresa lo que están haciendo ahora, machacar a las personas, mentir, hurgar en cualquier error cometido a lo largo de una vida supone para ellos una bandera que ondear a los cuatro vientos y carnaza para saciar su odio.

Solo tienen un objetivo, perpetuarse en el poder por los siglos de los siglos alimentando si es necesario el odio y la venganza.

El Partido Popular ha gobernado con odio contra la clase trabajadora en España, el Partido Popular ha gobernado vengándose de las derrotas que sufrieron en las urnas en años pasados cuando el Partido Socialista salió como vencedor y no está dispuesto a perder la hegemonía que creen tener por derecho.

Es vergonzoso el espectáculo que se ha producido los dos últimos días con el caso Zapata, al final hemos reaccionado como siempre, mal y cobardemente.

Si el domingo cuando todos nos enteramos de lo que se urdía contra Zapata, hubiésemos salido a la calle, nos hubiésemos plantado delante del ayuntamiento de Madrid en una concentración tan multitudinaria como la de la Puerta del Sol y hubiésemos manifestado nuestro apoyo a nuestro líderes, quizá se lo hubiesen pensado dos veces antes de haber obligado a dimitir a un hombre que lo único que hizo fue hace cuatro años contar unos chistes que por viejos y conocidos de todos los españoles son manidos. Pero es más fácil sentarse delante del ordenador y protestar a través de las redes sociales.

Las redes sociales sirven para comunicarse pero no para protestar ni para luchar por los derechos, si se han podido evitar desahucios ha sido porque un volumen importante de personas ha ido a defender a los afectados; si se echó atrás las privatizaciones de los hospitales en Madrid fue por la marea blanca. Twitteando no se consigue más que informar, que es importante, pero solo eso.

La movilización popular es la única forma de que sean conscientes de con quien se la están jugando; no volvamos a caer en el error en el que hemos caído durante los últimos cuarenta años, ya hemos votado, ya los tenemos ahí, ahora me quedo en casa viendo la tele o criticando por el Twitter o el Facebook.

Ahora van a por Rita Maestre, si no somos capaces de decirles que la queremos ahí, donde nosotros hemos querido que esté, no nos merecemos estar viviendo el cambio que queremos.

Si no somos capaces de decirles que queremos que los casos de corrupción los juzguen jueces imparciales, nos merecemos que se vayan de rositas.

Y así cientos de cosas que no seremos dignas de ellas si no somos capaces de defenderlas.

Tenemos que pasar de la pasividad de nuestros cómodos salones a la resistencia activa contra los abusos.

Ellos tienen a su favor a los aparatos del Estado, a los jueces, a la policía, a los medios de comunicación de los que son dueños para manejarnos y para crucificarnos. Pero nosotros tenemos algo que es mucho más importante, la razón y la voluntad de defenderla.

La derecha y el fascismo luchan con un solo objetivo, echarnos de las instituciones para seguir manejando el cortijo a su antojo. Ese es nuestro frente, y nosotros tenemos que estar ahí, frente al frente, con las manos unidas y la voluntad de no dejarlos pasar.

En definitiva si sabemos leer el duro mensaje de Saramago, que pongo en cabecera, podemos concluir que  si no asumimos nuestra responsabilidad de clase, quizás no merezcamos existir como clase.

protestona1

Revolución no significa violencia, significa movilización de conciencias.
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