Los PPcorleones

Desde hace ya mucho tiempo, todos sabemos que el gobierno de España está en manos de una organización criminal, que más que un partido, es una familia mafiosa.

Hace unos pocos días nos levantamos de la cama como cada mañana, nos preparamos para ir al trabajo o a nuestros quehaceres  cotidianos, cuando de pronto una noticia de última hora, calentita, calentita, nos robó el aliento. Habían detenido a Ignacio González. El que fuera sustituto de Esperanza Aguirre al frente de la presidencia de la CAM, levantaba las mangas de su aterciopelado jersey de marca para que la Guardia Civil le pusiera las esposas y se le llevara discretamente a una preciosa celda de Soto del Real. ¡Anonadados nos hallamos! González ha demostrado que aunque se llegue a ser presidente de una Comunidad Autónoma y varios cargos políticos más, eso no impide desarrollar una actividad ilícita que le convierte a uno en el “Bandolero 2.0”.

Con el pasar de los días, hemos ido conociendo lo largos que eran los tentáculos del hombre que soltó unas lagrimitas en la Asamblea de Madrid. Relacionado con lo más chic del Partido Popular, como el actual ministro de Justicia, o Eduardo “Hombre Naranja” Zaplana, Nacho para los más allegados, ha dejado a Don Vito a la altura del betún. Sus relaciones sociales pasan por cambiar destinos de jueces, recibir chivatazos de magistradas o intimar con aquellos que tenían que nombrar al Fiscal Jefe Anticorrupción.

Ignacio González. Dicho así podría pasar por un profesor de Educación Física, un funcionario cualquiera o el vecino del quinto, ese que tiene un perro que ladra mucho. Sin embargo, este es el nombre de un experto en corrupción política. Todo un señor, eso sí, elegante y discreto. Durante años, este buen hombre del PP, ha manejado los hilos del Canal de Isabel II, una empresa pública qué por su gestión, resultó muy beneficiosa para los intereses del protagonista de nuestra historia. Acusado hoy como presunto autor de prevaricación, organización criminal, malversación, cohecho, blanqueo, fraude, falsificación documental y corrupción en los negocios, comparte celda con su hermano (acusado casi de lo mismo) y duermen en las literas de su “suite” como cuando eran dos adolescentes barbilampiños.

El suma y sigue de la noticia, no ha dejado de crecer día a día. Desde un puñetazo en la mesa de los fiscales que llevan el caso ante su jefe, por las reticencias de este a dejar que hicieran su trabajo, hasta las escuchas telefónicas donde el pobre Ignacio se ofrecía voluntario para despachar al jurista de turno lo más lejos que pudiera. Empresas como OHL o Indra (esa que contó los votos que le dieron el gobierno al PP) han abierto sus puertas para que los agentes de la Guardia Civil miren hasta debajo de la alfombra de la entrada principal. La lista de detenidos, imputados, llamados a declarar (Cristina “Me hago la rubia” Cifuentes) no hace más que crecer y crecer como el árbol que nació de las habichuelas mágicas.

Y mientras todo esto ocurre en Madrid y Esperanza Aguirre dimite de su cargo entre lágrimas de cocodrilo, abrumada por las fechorías de sus hombres de confianza; esos en los que ella depositó su gobierno; incluso cuando uno de los miembros del partido fue a contarle que Nacho tenía una cuenta suiza y ella no le quiso creer; cuando Carlos Floriano admite que le contaron el chisme y él, pobre, que iba a hacer sino escuchar lo que quisieran contarle; el presidente del Gobierno, el señor Mariano Rajoy, se marcha de viaje al cono sur americano, para que el nuevo chaparrón corrupto le pille lejos. Como siga viajando cada vez que detienen a uno de los suyos, el mundo se le quedará pequeño y no le volveremos a ver por aquí.

¡Pobre Partido Popular! no se había enfriado el escándalo murciano cuando sin esperarlo ellos, que llevaban años trapicheando con jueces, fiscales, ministros y su tía la del pueblo, para evitar volver a ser primera plana de la prensa, se desata el ciclón del Canal y ¡Hala a meter a otro en la cárcel! Esta vez, Mariano ha pasado el testigo del mensajito de apoyo a su querido Rafael Catalá. Coño que ya era hora, que siempre le tocaba a él y la mierda hay que compartirla.

La cosa no acaba ahí, porque cuando el sr. Presidente decida a bien regresar al hogar, tendrá que pasar por la sala de la Audiencia Nacional a declarar como testigo del que hasta ahora, se lleva la palma en los casos de corrupción: la trama Gürtel. No era nada lo del ojo y lo llevaba colgando. Todo un presidente del gobierno declarando en un juicio por corrupción. No diréis que este país no es original y vanguardista.

Ante todo este descalabro político-corrupto-judicial, los socios directos e indirectos del partido del gobierno; si esos que son naranjas y los otros, los que se autoproclaman socialistas; calladitos no vaya a ser que venga Rafa Hernando y los de un par de zascas en la boca. Llegados a este punto, UP presenta una moción de censura para intentar sacar del gobierno a los reyes de la cosa nostra, y ellos, tan legales, tan formales y tan acojonados, les dicen que con ellos no cuenten. Las cosas no se hacen así, que estos rojos  hacen todo de mala fe, dice el Hernando del PSOE. Las mociones de censura son algo muy serio y se tramitan, se piensan, se comentan y se van dejando para que pasen los días, porque con suerte a los ciudadanos les dejará de llamar la atención. ¡Qué democrático todo! La Sultana soltando espumarajos por la boca para defender una posición que la convierte en más falsa de lo que ya parece. Los de Ciudadanos llamando circo a la situación, pero no a la de la corrupción, sino a la moción de censura y en última instancia se une el PNV, por el que dirán.

Señores es así, nuestros representantes políticos, han decidido que la corrupción del PP es otro de los sapos que nos tenemos que tragar, porque ellos no están dispuestos a mover un dedo para acabar con ella. Con las palabras del presidente diciendo que “con el gobierno del PP, el que la hace la paga” (no sé cómo poner el gesto de una peineta en palabras, lo siento) y cosas por el estilo, tenemos explicación suficiente ante el saqueo indiscriminado que lleva y ha llevado a cabo este partido. Jueces, fiscales, magistrados, tribunales enteros y gran parte del CGPJ están tranquilos en sus sillones, esperando la llamada del ministro para quitar de en medio a la mosca cojonera que quiera empapelar a cualquier cargo público del PP, al que se le esté investigando.

Pues sí, España es la reina de la corrupción europea (alguna vez teníamos que ser los primeros en algo). Las portadas de la prensa extranjera se ceban con la imbecilidad de la ciudadanía que permite que su país sea saqueado dos veces por semana mientras los diputados del resto de partidos, se quedan de brazos cruzados esperando a que el PP se canse de gobernar y lo deje.

Y yo me pregunto ¿qué necesitamos que pase para movilizarnos? ¿Cuánto estamos dispuestos a permitir a este gobierno y los miembros de su partido? ¿Seriamos capaces de tomar las calles y rebelarnos, a diario, hasta conseguir que esta banda de ladrones ocupen el lugar que les corresponde en la prisión, devuelvan lo robado y podamos empezar de cero? O ¿preferimos ser rebeldes de sofá, de barra de bar, con los colegas y después agachar la cabeza y seguir como si con nosotros no fuera la cosa? Como dice mi compañero de fatigas alcantarilleras @arjonairiz: ¿A qué estamos esperando?

Admito respuestas…

 

 

belentejuelas

Me gusta ser diferente. Feminista, atea, de izquierdas. Baloncesto. Autora de "El Espejo"
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