¿A alguien le sorprende que España esté ardiendo?

Entre los muchos y polémicos cambios legislativos que ha llevado a cabo el Gobierno este año está la Ley 21/2015, de 20 de julio, por la que se modifica la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes. La anterior Ley estableció por primera vez la prohibición del cambio de uso de suelo durante los 30 años posteriores a un incendio forestal. La nueva, sin embargo, añade una excepción a esta prohibición: “para terrenos en que concurran razones imperiosas de interés general de primer orden que resulten prevalentes sobre su carácter forestal”.

Hay quienes –entre los que me incluyo- consideran esta frase ambigua, ya que no clarifica cuáles son esas razones de interés general, y opinan que lo que se pretende en realidad es facilitar la recalificación de terrenos incendiados, a pesar de que el Gobierno se empeñe en negarlo. Ya en enero había voces que vaticinaban un verano negro en lo que a incendios se refiere. Lamentablemente, se ha cumplido. Según datos del Ministerio de Agricultura, actualizados al 23 de agosto, 65.057,81 hectáreas han sido afectadas por el fuego en lo que va de año, superando así las estadísticas de 6 de los últimos 10 años.

La triste realidad es que España está ardiendo. Admitiré que el abandono, la falta de presupuesto, la precariedad laboral de aquellos que se dedican al mantenimiento de los montes, en definitiva, las malas políticas preventivas tienen una gran parte de la culpa, e incluso que el seco clima de la mayoría del país también influye. Pero no consigo que desaparezca del todo esa sombra de duda acerca de si la reciente aprobación de la nueva Ley de Montes tiene también algo que ver.

Como curiosidad, expongo algunos datos sobre los efectos del fuego en nuestro país que, por cierto, es uno de los que más incendios sufre en Europa. Incendios en su mayoría provocados.

  • La mano del hombre, ya sea por accidente o de forma intencionada, está detrás del 96% de los incendios forestales.
  • Un 55% de los incendios son intencionados (en Galicia, el 80%) y en ellos arde el 60% de la superficie total afectada.
  • Mientras que un 23% ocurre por accidente o negligencia.
  • En tan sólo un 0.18% de los siniestros se quema el 44% de la superficie total afectada, es decir, unos pocos grandes incendios causan la mayor parte del daño.
  • En el ranking de los 100 municipios donde se registraron más incendios entre 2001 y 2013, 94 se ubican en Galicia y Asturias. En esas regiones se quemó el 31,6% de las hectáreas totales de España en esas mismas fechas.

Si bien los incendios en verano en España son, por desgracia, la norma, estos datos sobre la autoría mayoritaria del hombre disparan las alarmas sobre el posible carácter especulativo de la nueva Ley de Montes. No podemos olvidar que alrededor del 54% de la superficie del país, unos 30 millones de hectáreas, son suelo forestal, en muchos casos de propiedad privada. Y se trata de terrenos que ahora lo tienen mucho más fácil para convertirse en urbanizables, al igual que ocurría con anterioridad a la Ley de 2003. Algunos casos sonados de terrenos recalificados tras sufrir un incendio que han sido utilizados para grandes obras son el parque temático Terra Mítica, o la frustrada Meseta Ski.

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Esto es un Mapa del fuego creado por WWF. ¿O debería llamarlo mapa de la vergüenza?

Artículo de @Izzarbe para Alcantarilla Social.

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