¿A que va a ser por amor al planeta?

Vivimos una sociedad destructiva, una humanidad que año tras año adelanta unas semanas el gasto de recursos asignado por la naturaleza para nosotros.

No nos basta con hacer unos muebles de madera que bien podrían ser sintéticos; sino que además deben ser de la madera de un árbol a poder ser milenario e irrecuperable.

Total un árbol más o menos no va a desencadenar el desastre mundial.

La cuestión es que árbol a árbol, de un no pasa nada a un otro más… resulta que consumimos recursos no recuperables cada año en mayor cuantía.

Es decir, la naturaleza ya no es capaz de restituír el destrozo que la estupidez humana ha desatado.

Para combatir con esto, con los idiotas que necesitan sí o sí una mesa enorme y gruesa de sequoia gigante y con las empresas que ya no consumen recursos en áreas específicas, sino que ahora son monstruos que exigen el control de esos recursos a nivel planetario, hay que ser una entidad infinitamente poderosa y estar acompañado por gentes infinitamente poderosas que esgriman armas infinitamente poderosas y que las manejen con mentalidades infinitamente poderosas.

Si yo fuese un ser superpoderoso como los que comento, me reuniría con mis colegas superpoderosos.

Hablaríamos del cambio climático, de la superexplotación, de los recursos, de la energía.

Como somos un grupo de superpoderosos que sabemos mucho de todo, no como esos pobres que saben de todo y no se enteran de nada, concluiríamos que este mundo se nos queda pequeño con tanta gente normal demandando alimentos baratos, medicinas caras, electricidad…

Decidiríamos, es lo que tiene ser superpoderosos; que puedes decidir cosas importantes, decidiríamos con toda seguridad, que tenemos que hacer algo para preservar este laneta en la mejor forma posible.

¿Qué hacer?

Muy bien, en esa reunión de superpoderosos concienciados con el futuro del planeta, se plantea una hoja de ruta para reducir la población mundial.

Pero esto no se puede hacer de la noche a la mañana, no podemos simplemente construír armas de destrucción masiva, apretar un botón, matarlos a todos y quedarnos tan tranquilos.

Bueno, sí podemos hacerlo y lo hacemos de vez en cuando. La cosa es que cuando hacemos eso, los molestos humanos normales mueren y ensucian todo y lo que es peor, los bosques que necesitamos para hacer nuestros muebles se van al carajo.

La otra razón es que no es fácil, los que tienen que morir no colaboran y aguantan lo indecible antes de desaparecer.

Más que nada porque las masas tienen la mala costumbre de resistirse a las masacres.

Sobre todo cuando son las masas las que van a ser masacradas.

¿Cómo lo hacemos?

Muy simple los matamos a todos poco a poco.

Les quitamos el trabajo y cuando no hay ingresos lo que queda es un hambre importante.

Si insistimos en lo del hambre, terminan por enfermar y van al médico a ver si con unas vitaminas y dos supositorios se les pasa la gazuza.

Y la verdad es que nuestros médicos son eficientes, contra toda lógica evolutiva, suelen salvar a esas gentes que sobran.

No hay problema, aquí es donde los superpoderosos imponemos nuestra fuerza.

Si los médicos curan enfermos y muertos de hambre, les quitamos la sanidad, si no tienen dónde ir a cuidar sus males, lo más seguro es que mueran como chinches.

Y funciona, vaya si funciona.

Pero aún así no es tampoco la panacea mundial, suelen ayudarse entre ellos, se dan cobijo, comparten recursos; un fastidio eso de la solidaridad.

Pues nada, ha llegado el momento en que no solo hay que matar a los más pobres, sino que a los siguientes en la escala también hay que sodomizarles; les quitamos sus casas y los dejamos morir de frío en las calles.

La cuestión es que mueran muchos, cuanto más mejor y hacer creer a la mitad de los miserables que si están de nuestro lado se salvarán.

¿Para qué?

Simplemente para que aceleren un poco el proceso, para que se tatuen una swástika en el pecho y salgan a asesinar humanos como ellos, de ahí a declarar una guerra a quien sea con la excusa que sea hay nada.

Solo tenemos que dejar a los de la swástika que se cepillen a los pobres y cuando esos tontos del culo ya no nos sirvan para nada más, les enviamos a luchar contra la amenaza que suponen esos pueblos lejanos que no se meten con nadie, pero que amenazan nuestra democracia.

Sí, lo se, es difícil de entender, son cosas de superpoderosos que vosotros, miserables nunca entenderéis.

A ver, hay que tener un poco de medida a la hora de matar gente innecesaria, una masacre desaforada puede tener consecuencias indeseadas, aún necesitamos mano de obra.

Somos superpoderosos, no somos trabajadores manuales y en tanto en cuanto nos ponemos las pilas y este contratiempo se pueda solucionar sustituyendo mano de obra humana por máquinas, necesitamos alguna mula que otra.

La cosa la tenemos bien adelantada ya.

Tenemos cajeros de autopago en bancos, supermercados, gasolineras, e incluso puntos de información y atendimiento informatizdos en instituciones públicas.

Tenemos monstruos mecánicos, maquinas capaces de realizar en un día el trabajo de miles de personas en un año.

Sin vacaciones, sin descansos, sin fines de semana, sin familias ni enfermedades.

Pronto serán del todo innecesarios, podremos dejarlos pudrirse de hambre y asco como a los millones que ya hemos matado sin problemas para nuestros superpoderosos modos de vida.

Es obvio que toda esa gente desocupada se va a enfadar y por alguna razón, siempre terminan por acusarnos a nosotros, los sufridos superpoderosos, del desastre.

Tampoco es complicado solventar el problema; nos inventamos un enemigo, les convencemos de que la culpa de lo que le ocurre a la gente normal pobre es culpa de la otra gente normal pobre y listo.

Se matan entre ellos y nos ahorran el siempre engorroso y caro trabajo de eliminar miles de humanos por nosotros mismos.

Si yo fuera superpoderoso, convencería a mis colegas superpoderosos para salvar el planeta, arreglarlo y quedárnoslo que para eso es nuestro.

Aunque si nos paramos a pensar un segundo… Todo eso ya lo estamos haciendo.

¿A que va a ser por amor al planeta?

elsopazax

Escritor autor de la novela SIN PULSO y bloguero a tiempo muy parcial. Emigrado a Brasil pero vigilando de cerca a mi buena gente.
1 Comment
  1. blogarroba

    Seguramente este artículo no creara miles de retuits, ni sera ampliamente compartido, …incluso quizas, es probable que pocos lo lean.

    Sin embargo, es el reflejo de la realidad mundial.

    Te tacharan de conspiparanoico, de exagerado, de extremista ideológico o de clase. Te ningunearan por apocalíptico, y te ignoraran porque la verdad …duele.

    La gente vive en la felicidad de su sueño, un sueño creado y amparado para que puedas seguir siendo esa pila de Matrix.

    Si. Yo tambien desperté. Bueno…nunca llegué a estar dormido, sigo siendo Hijo de Sion. Aunque he de reconocer que en un tiempo, llegué a adormilarme en el hedor materialista que la maquina de los superpoderosos despedia.

    Tu artículo, desprende una verdad que incomoda el sueño al que nos someten los “superpoderosos”.

    Muchos/as pensaran y diran… “palabras vacuas, llenas de idealismos que no se corresponden con la realidad”….y, lo diran porque así lo quieren creer.

    Hasta que un dia, …alguien se presente con una svastika en su uniforme en la puerta de tu casa, y te saque a palos….simplemente porque alguien superpoderoso te tiene en una lista de “prescindible” en la hoja de ruta de “la limpieza mundial”.

    Entonces, los dormidos, despertaran en algo peor que el sueño de una pesadilla.

    Y para entonces este artículo, tendrá todo el sentido del mundo, pero ya poca utilidad….lamentablemente.

    ….sin embargo, soy optimista por naturaleza, y creo en la matemática. Creo en la exponencialidad, por minima que sea. Y si por simple probabilidad, la lectura de tu artículo se produce en un numero impar mas alla del 1, entonces ….sé que el trabajo de conciencia se irá replicando en mas y mas personas.

    Quizas, se necesiten mas artículos, para reforzar el cálculo.

    Tu ya sabes, que un servidor, mantiene una cruzada en el mismo sentido que proclamas en este artículo.

    Es necesario. Crucial diria yo.

    Vivimos en una época peligrosa, y toda acción de conciencia es poca. La historia nos muestra que funcionamos a ciclos, y el ciclo que se ha abierto rememora situaciones mundiales que prefiero no mentar ahora.

    Un saludo…un placer leerte, siempre.

    17 febrero, 2017 at 6:56 am - Reply

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