Cárcel

Ayer fue 25 de noviembre. Día Internacional contra la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Un día para recordar que millones de mujeres en todo el planeta sufren a diario la violencia machista. Donde son asesinadas. Vendidas. Maltratadas. Humilladas. Destruidas. Solo y exclusivamente por ser mujeres.

Pero no podemos dejar que el terrorismo machista solo sea recordado o que solo se luche para acabar con él, un día al año. Nosotras, porque cuando tocan a una nos tocan a todas, sufrimos la violencia machista a diario. Cada mañana la prensa se despierta con un asesinato más. Con algún intento de asesinato en presencia de menores. Víctimas del maltrato como sus madres.

Se exige de la mujer que denuncie, que lo haga público, que exprese a voz en grito lo que está viviendo. Pero cuando saca fuerzas de flaqueza y logra tomar la decisión de poner en evidencia una vida que la tiene anulada, se enfrenta a un muro insalvable que la golpea tan fuerte como su maltratador. La justicia.

Vanos intentos por parte de asociaciones de juezas y abogadas por mejorar la calidad y la formación de jueces y policías, demuestran que en muchos países, la mujer es ignorada en el proceso judicial. No valen sus declaraciones, sus partes de lesiones o su situación, para que los jueces hagan valer el peso de la ley. Condenas ridículas y justificaciones carentes de peso, son válidos para rebajar de forma asombrosa la condena a los hombres acusados de maltrato. Unos celos, un alcohol o una depresión son suficientes para hacer de ellos pobres hombres que no tenían más remedio que llegar a ese punto. Y así, la focalización del problema sigue estando en los hombros de las víctimas, que para muchos jueces no sufren o han sufrido ya bastante. Tienen que ver a sus parejas o ex parejas con condenas irrisorias que las confunden y las llevan a preguntarse cómo es posible que les exijan desde las instituciones que se denuncie si después se van a reír de ellas.

El maltrato tiene dos caras. Víctima y maltratador. Y en demasiados casos la justicia se pone del lado del hombre, del matratador. Porque es patriarcal. Porque es machista y porque es dominante.

Os dejo mi relato de esta semana. No puedo pediros que disfrutéis de él porque sería veros como alimañas y eso no lo voy a hacer. Por favor, leedlo y recapacitar.

Y como siempre os digo, que sea ficción no significa que no sea real.

Carcel

Sobre belentejuelas 63 Artículos
Me gusta ser diferente. Feminista, atea, de izquierdas. Baloncesto. Autora de El Espejo.

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