El día que cayó Andalucía

Cayó Andalucía. La derecha se ha cobrado una pieza muy jugosa. Hacía tiempo que la deseaba. De nada sirve lamentarse.

Nada más cierto que el PSOE había establecido un chiringuito muy particular de amiguismos y amiguetes, de connivencias, una especie de contubernio de estómagos agradecidos. De ahí a que castigar al PSOE consista en entregarle la plaza a la derecha, hay un abismo. Había otras opciones. ¿Miedo? ¿A qué? ¿No da más miedo el tri-fachito? ¿No han dejado de votar muchos porque el PSOE se ha escorado a la derecha? ¿Entonces, dónde está el castigo? Salir de Málaga para entrar en Malagón.

Lo que le espera a Andalucía puede ser un calvario. Los electores lo han hecho posible, porque un 41% de abstención es lo suficientemente indicativo de lo sucedido. Todos sabemos que la derecha no se abstiene nunca. Pero no dejemos de lado al PSOE, con Susana Díaz a la cabeza, una mujer con un ego demasiado subido. ¿Realmente le importaba Andalucía?, me pregunto. Mis sensaciones son que le importaban mucho más sus aspiraciones personales – y así se lo dije en una carta abierta que se hizo viral en las redes – y, en lugar de establecer su enemigo en la derecha lo hizo con Podemos, la única formación que podía haber sofocado algo esta debacle. De hecho prefirió pactar con Ciudadanos. Pero no sólo se buscó enemigos extramuros de su grupo político, sino que se agenció los enemigos dentro y compitió con Pedro Sánchez a cara de perro, rodeada, jaleada y vitoreada por toda la chusma rancia de momias del PSOE, esos que hablan al mismo tiempo de democracia y de ilegalizar Podemos, pero no de ilegalizar Vox. ¿Les sorprende? A mí no. Les voy a contar algo que alguno (puede que muchos, no sepan):

En la última etapa del franquismo el PSOE celebró su congreso de Suresnes, ahí apareció Felipe González, que se erigió en Secretario general del PSOE apoyado por los militantes del sector interior – los que vivían en el España – frente a la oposición de los militantes exiliados – Ramón Rubial y Eduardo López Albizu – mucho más exigente en cuanto a posiciones de izquierda.

El PSOE no había hecho absolutamente nada en España durante el periodo dictatorial, mientras que el PC era muy activo y participaba en la Junta Democrática donde el PSOE no estaba.

El PSOE de Felipe González comenzó con un ideario republicano y marxista, probablemente para frenar a Enrique Tierno Galván que había regresado del exilio para fundar el PSI (Partido Socialista del Interior) que luego pasaría a denominarse PSP (Partido Socialista Popular) y que junto al PCE, al PTE y al PC fundarían la Junta Democrática de España (JDE) después de haber sido expulsado de la Agrupación Socialista Madrileña. Pero después de ahogar al PSP, ya que el PSOE de González tuvo el apoyo de la socialdemocracia europea, y se oponía al aperturismo del PSP hacia el PCE, consiguió la integración del PSP en el PSOE.

Dicho de otro modo, el PSOE de González siempre siguió una misma deriva: alejarse del socialismo, o, como mínimo, de la unidad de la izquierda.

Esta ha sido la rendición final de un partido de 140 años de historia a la devoradora derecha fascista. Andalucía, la región de España donde probablemente haya mayor número de fosas comunes con asesinados por la dictadura franquista se va a quedar sin Ley de Memoria Histórica, sustituida por una ley o pacto o quién sabe qué, de concordia.

Señores, no puede haber concordia si antes no se hace justicia.

Sobre vichamsan 57 Artículos
Escritor. Dos novelas publicadas. Finalista Premio José Saramago de Narrativa

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