El miedo inducido

El miedo nos paraliza, nos desequilibra, nos impide pensar con claridad, anula nuestra inteligencia y nuestra capacidad para cuestionar y decidir, hace que nos aferremos al “más vale malo conocido” antes que a correr el más mínimo riesgo. El miedo es el arma que han utilizado todos los gobiernos a lo largo de la historia para mantenernos sometidos y conducirnos al estado de “indefensión inducida” el que nos encontramos. En España, tristemente, sabemos mucho de eso.

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Desde el franquismo, al que estamos regresando a pasos agigantados, el miedo no ha dejado de estar presente en la vida de este país en ningún momento, por eso aceptamos dócilmente una transición de pasteleo en la que se traicionó la memoria de todos los asesinados por defender al gobierno de la II República. Votamos la constitución del 78 con miedo, miedo a que nos quitaran hasta las migajas de democracia que nos estaban ofreciendo. Los padres de la carta magna cumplieron su cometido y se aseguraron de que las oligarquías de siempre mantuviesen el control sobre este país, a la vez que nos hacían creer que las decisiones las tomábamos nosotros, aquel miserable pacto de traidores nos venía a decir “esto es lo hay, si os gusta bien y si no, también” y por si quedaba algún sector disconforme, lo aplastaron para siempre con el golpe de gracia de aquel triste 23F, ahí nos enseñaron los dientes y nos mostraron lo que podría pasar si nos empeñábamos en luchar por una democracia de verdad: “manteneos obedientes y sumisos si no queréis que se repita la historia de los paseíllos y de las cunetas”. Y eso hicimos, asustarnos y obedecer. Desde entonces hasta ahora, si aparece alguna opción que pueda desviarnos del camino que han trazado para nosotros vuelven a enarbolar la bandera del miedo y del riesgo que corre nuestra, (SU) democracia.


Lo curioso, es que de repente, parece que ellos también tienen miedo. ¿Y cuál es su forma de reaccionar ante algo tan inesperado? Usar todas las armas que tienen a su alcance por rastreras y miserables que sean para que los asustados volvamos a ser nosotros. Y como tienen años de experiencia en la manipulación en la tergiversación y en la mentira, hay que reconocer que en cierto modo les está funcionando. Ya sabemos que quien maneja los medios de comunicación es quien tiene el poder y dichos medios siempre están dispuestos a echar una mano al sistema, previo pago de subvenciones o concesiones de canales de TDT.

Lo mismo que Franco difundía el terror a las hordas rojas, sus herederos, los que ahora nos gobiernan han vuelvo por sus fueros y como buenos tiranos que son, saben mejor que nadie como se inyecta el miedo en el pueblo. En pleno S. XXI la derecha española con el apoyo de la leal oposición hacen todo lo que está en su mano para generar en nosotros el pánico y lo que es peor, el odio hacia cualquiera que venga a proponernos algo diferente de lo que ellos siempre han tenido planeado para este país. Y ese demonio “colorao” que nos acecha y del que debemos librarnos a toda costa se llama PODEMOS. Las estupideces y cuentos engaña bobos que tenemos que oír acerca de este partido rozan el esperpento, argumentos absurdos, ataques a la desesperada, comparaciones sin sentido, difamaciones… Los tertulianos y periodistas se creen que hablan para idiotas. El sistema ha emprendido una campaña de incitación al miedo tan brutal que no se conoce nada igual en toda la historia de nuestra democracia. Con lo que parece que no contaban es que ahora el nivel de formación y de cultura de gran parte de la población supera con mucho a los de aquellos que les firmaron un cheque en blanco en el 78, y que además tenemos medios para buscar información alternativa a la que nos inyectan desde los medios oficialistas.

Así que cabe preguntarse: ¿Por qué tengo que temer a Podemos? ¿De qué me tengo que asustar?… ¿De que pretenden parar los abusos de la banca y los empresarios? ¿De que van a detener inmediatamente los desahucios? ¿De que pretenden implantar la dación en pago retroactiva? ¿De que van a garantizar los servicios básicos a quién no pueda pagarlos? ¿De que defienden los derechos humanos? ¿De que van a limitarse sus sueldos y renunciar a privilegios? ¿De que pretenden crear una banca pública?  ¿De que proponen subir los sueldos y las pensiones? ¿De que van a recuperar la soberanía popular? ¿De que pretenden negociar una deuda que nos está asfixiando y que cada día es más grande? Francamente no veo nada terrorífico en ninguna de esas propuestas.

En cambio, lo que si me parece terrorífico es seguir cuatro años más soportando la indecencia del Partido Podrido, que sigan gobernando gente sin principios sin dignidad y sin escrúpulos que nos han sumido en la desolación y en la miseria, que nos han hecho regresar a la represión, a la tiranía y a la pérdida de derechos, unos canallas que han desvalijado a este país sin la menor compasión. Gente que da lecciones de moral mientras hablan de “volquetes de putas” de drogas, de regalos y de reparto de comisiones como en una vulgar organización mafiosa. Eso si que me da miedo.

Todos sabemos que el PP llegó al poder con mayoría absoluta por culpa del miedo, miedo a la crisis que afloró durante el gobierno de ZP y que el PP se encargó de explotar a su favor con una campaña mediática goebbeliana de las que solo ellos saben hacer. Muchos ciudadanos se creyeron lo que el mentiroso PP quiso contar, que la crisis era debida únicamente a la mala gestión del gobierno socialista, que también, pero se olvidaron de explicar la parte de responsabilidad que tenía el gobierno de Aznar. Y ahí apareció el gran líder carismático, Marianico con su don de palabra y su estupenda presencia se metió en el bolsillo millones de votos que nos han llevado a esta desventurada involución en la ya dudosa democracia española. Y en eso sigue. Pretende que volvamos a votarle con el cuento de una recuperación económica que no se creen ni ellos. Lo que nunca cuentan es que cada vez debemos más dinero y que esta deuda odiosa que nos van a dejar es impagable. Nuestros hijos van a heredar un país hipotecado.

No dejemos que el miedo influya en nuestro voto porque todo lo que nos cuentan los partidos viejos y sus secuaces de los medios de comunicación es mentira, son ellos los únicos que temen algo. Tienen mucho que perder y nosotros mucho que ganar. ¿Qué debería asustarnos más? ¿Seguir en manos de estos psicópatas despreciables que han arrasado con todo lo que se había conseguido en este país desde la dictadura hasta que no les quede nada más que robarnos? ¿Hasta que hayan vendido todo lo público? ¿Hasta que nuestro país sea una colonia de Alemania? ¿O deberíamos echarlos para siempre y regenerar por completo las apestosas cloacas en las que han convertido a nuestras instituciones?

Yo lo tengo claro, pero bien es cierto que yo nunca fui cobarde.

Nota. Aconsejo informarse sobre el síndrome de indefensión inducida.

protestona1

Revolución no significa violencia, significa movilización de conciencias.
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