El último Felipe

Decía Federico II de Prusia que no existe una situación tan mala como para no ser susceptible de empeorar, pues parece que el conflicto territorial entre el estado y la Generalitat se ha empeñado en darle la razón. Anoche, sin salir de mi estupefacción y asombro, escuché a su preparada majestad Felipe VI, abrazar solo una de las dos famosas “Españas” de Machado, en un discurso tan vacío como absolutista.

Sus silencios fueron -sin duda- mucho más importantes que sus palabras, algunos deseábamos, con cierta esperanza, escuchar un discurso conciliador, que llamara a la sensatez y a la cordura, al diálogo y la negociación, que tuviera unas palabras de recuerdo para las personas heridas.

En lugar de ello, Felipe VI decidió hacer suya la tesis del legal gobierno “popular”, del imperio de la ley y el orden, con un discurso amenazante, en momentos incluso incendiario, donde autorizó de facto al gobierno a aplicar el artículo 155 de la CE y en el que solo faltó declarar formalmente la guerra a Catalunya. Incluso me llegó a recordar, en algunos momentos, a los discursos del mentor de su padre, Francisco Franco, simplemente faltaba añadir el término ‘orgánica’ detrás de democracia.

No obstante, más preocupante que el discurso en sí mismo, es la carta blanca que acaba de conceder al gobierno de Rajoy, para que haga cumplir la ley, sí, podéis reíros, los populares haciendo cumplir la ley es de chiste, pero volvamos al tema que nos ocupa: ¿Será Felipe VI consciente que la intervención de las instituciones catalanas, por parte del estado, puede conducir a una insurrección civil en toda regla y que puede agravarse aún más si los mossos deciden apoyar al gobierno de la Generalitat? Creo que no, aunque todas las acciones y reacciones nos pueden hacer pensar -no sin razón- que ambas partes quieren una batalla campal en Catalunya por oscuros intereses partidistas y para demostrar el tamaño de los genitales, lo cual no es una cuestión baladí ni en Catalunya ni en Españistán.

Tampoco creo que les importe mucho, dado que las víctimas siempre son de los de abajo, como cuando el mes pasado Rajoy el de la sordera aguda, agradecida por el Govern dicho sea de paso, decidió solucionar un asunto político enviando a “dialogar” a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado causando las vergonzantes imágenes del domingo, que han impactado medio mundo y provocado casi 900 heridos.

En esta dramática y preocupante situación, donde se pretende imponer la democracia y la paz social a palos, cualquier escalada de la violencia conducirá inevitable e inexorablemente a la república catalana y a que Rajoy, dentro de unos años, sea declarado el padre y máximo artífice de la Catalunya independiente, y a que Felipe VI sea considerado, por las generaciones venideras, como uno de los máximos impulsores de la(s) república(s) española(s) junto a su cuñado Urdangarín, hasta tal punto que no me extrañaría que la historia lo nombrara Felipe VI “el republicano”, último rey de España.

 

Artículo de @luis_sisepuede para Alcantarilla Social

Editorial

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