La mujer, ¿más cosificada por Internet?

Las nuevas tecnologías han modificado la forma de relacionarnos, expresarnos y hasta de entender el mundo.

La industria es consciente de la enorme influencia que ejerce el ciberespacio en la sociedad. La pornografía y la prostitución inundan todos los espacios y avanzan por Internet sin importar a qué público llega. El exceso de estimulación sensual, erotismo y sexualidad, que llega a través de la publicidad, películas, series, fortalece a estas industrias.

¿Qué nutre la adicción al sexo?

Estudios, como el que se publicó en “Archives of General Psychiatry”, corroboran que el cerebro responde a cambios químicos. La pornografía provoca exceso de dopamina que causa anormalidad bioquímica. El organismo llega a reclamar volver a producir esa sensación. Expertos en adicciones, como Joe Screank, explican que quienes consumen pornografía pueden crear dependencia por la necesidad de sentir una fuerte estimulación. Centros de Adicción al Sexo confirman que cada vez es mayor el número de personas que acuden a consulta en busca de ayuda debido a problemas en su conducta sexual. Patrick F. Fagan, junto a otros sexólogos, en su estudio “The Effects of Pornography on Individuals Marriage, Family and Community”, alertan de los efectos sociales y psicológicos de visionar pornografía. Producen modificaciones en el patrón mental, cambios en las creencias y aptitudes sociales, como el aumento de la insensibilidad en las relaciones. Alienta la idea de que la mujer es un objeto de placer y está al servicio de los deseos del varón. Mary Ann Layde, coautora y directora del programa de traumas sexuales y psicopatología de la Universidad de Pensilvania, afirma: “Los que ven pornografía creen que su vida sexual va a ser mejor, pero tienen eyaculación precoz, más disfunciones y problemas para relacionarse. La pornografía es demasiado gráfica, real, fomenta una sexualidad malsana, irresponsable; unas relaciones desiguales y basadas en la violencia.” Expertos psicólogos, psiquiatras, pedagogos, sociólogos, humanistas, y más profesionales, advierten de lo fácil que les resulta a los menores acceder a la pornografía. Ocasiona un fuerte impacto en los preadolescentes y adolescentes. Les desorienta, distorsiona y deforma la fase de desarrollo en la que están aprendiendo a lidiar con su sexualidad. ¿Puede estar su hijo o hija en riesgo de padecer una conducta sexual anormal? ¿Y usted?

¿Es la pornografía la publicidad de la prostitución?

El lobby del sexo entra de lleno en las nuevas tecnologías. Proxenetas crean perfiles de actrices porno a las que llaman prostitutas de lujo, trabajadoras sexuales. Los introducen en redes sociales como: Facebook, Instagram, YouTube, Twitter. Se convierten en “Influencers” con millones de seguidores que les ayudan a mover sus fotos y vídeos. Les abastecen de más público, supone mayores ingresos a la vez que promocionan sus servicios de prostitución.

Los medios de comunicación se convierten en altavoz de estos sectores al conceder entrevistas a mujeres que trabajan en ellos. Son las que cuentan haber elegido esa vida de forma libre y sin coacción. Y hablan de las bondades de los consumidores de sexo, casi todos tan idílicos como el protagonista de “Pretty Woman”. Mientras se silencia a activistas que denuncian la explotación sexual que se esconde tras de toda esta industria. Y no se da voz a sobrevivientes de la pornografía y la prostitución.

¿Se tiene conciencia del riesgo que supone alimentar la pornografía y la prostitución?

Son negocios que benefician a grandes compañías. Para proveer a gigantes y crezcan los ingresos, ¿son suficientes las prostitutas que, dicen, decidir dedicarse de forma libre y sin coacción? Los datos hablan de que estas mujeres apenas son un 10%, por lo que se recurre a otras alternativas. La Asociación para la Prevención y Atención a la Mujer Prostituta “APRAMP” alertan sobre la espiral del tráfico de seres humanos. La Comisión de Derechos de la Mujer en Igualdad de Género del Parlamento Europeo, señala que entre el 80 y 95% de las personas que se prostituye ha sufrido alguna forma de violencia como Violación, incesto, pedofilia, trata. Destaca que la prostitución y explotación infantil son cada vez mayores. La pornografía, especialmente en internet, crea una imagen desfavorable de la mujer por presentarla como un «trabajo sexual» legal. Despenaliza la industria del sexo en general y legaliza el proxenetismo. La publicidad de servicios sexuales puede apoyar el comercio de personas. Ane Azkunaga, referente en Tráfico de seres humanos, de la ONG Accem, explica que cualquier persona, sin importar la nacionalidad, poder adquisitivo o educación, puede acabar siendo víctima de trata. La ONU advierte que son demasiadas las mujeres que acaban atrapadas en redes para ser explotadas sexualmente. La economía desigual agrava el problema y deja a la mujer en desventaja. Una situación que es aprovechada por estos sectores. Julie Bindel, lleva más de veinte años pasando tiempo en burdeles de países donde la prostitución es legal y donde no. Todas las prostitutas a las que ha entrevistado coinciden en la desesperación por salir de ese mundo.

La pornografía daña a los menores y a los adultos.

La mujer que es independiente, sin tener que recurrir a las alternativas de la pornografía, prostitución, incluso, alquilar su vientre, para su supervivencia, se empodera. Normalizar estos sectores, dar publicidad a la supuesta decisión de una minoría, pone en riesgo a mujeres y niñas. Aumenta la insensibilidad en las relaciones. El sexo mal interpretado, mal entendido, distorsiona la realidad y sigue colocando a la mujer como bien de consumo, objeto de placer al servicio de varones. Motivo por el que algunos se creen con derecho a maltratar, acosar, violar, matar. La pornografía, dicho por expertas y expertos, está muy lejos de las sanas relaciones sexuales. El sexo, ¿no nos ha de ayudar a ser más empáticoscomunicativos, con las sensaciones y sentimientos? ¿No ha de ser una relación íntima más dulce, respetuosa y agradable para los implicados? Siendo unas potentes herramientas, las nuevas tecnologías e Internet, ¿no se podrían aprovechar para mejorar la pedagogía y una sana socialización?

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