Lo innecesario

Es curioso como, cuando pretende evitarse tomar decisiones, se recurre al manido y torticero artilugio de lo innecesario. Y, en mayor medida, al comparativo con lo necesario.

¿Por qué digo esto, y en este momento? Porque todos estamos siendo testigos de lo que está aconteciendo con el asunto de la exhumación de los restos del dictador fascista Francisco Franco de la Basílica – Monumento del Valle de los caídos.

No sobran quienes dicen que se trata de un gasto inútil e innecesario, que existen asuntos más importantes que abordar (la comparación con lo necesario a lo que me refería en el primer párrafo). No es la primera vez que sucede. Aconteció con la ley que permitía los matrimonios entre homosexuales, La Ley de la Memoria Histórica, y algunos otros.

Pues, a juicio del que escribe, todo lo innecesario es más necesario de lo innecesario que muchos consideran que es, aunque suene a trabalenguas. Y lo es, porque si sólo se acomete lo necesario, lo innecesario siempre va a quedar relegado a segundo plano, ya que inevitablemente siempre se producen situaciones que relegan lo innecesario a permanecer en lo innecesario.

La exhumación de la momia del dictador es mucho más que necesaria. Es una deuda que el Estado tiene con la ciudadanía de un país que quiere ser considerado como Democracia. Derribar la dictadura es terminar con todos los símbolos de ella. Derrocar la dictadura es recopilar todos sus fetiches en un museo, que recuerde lo que la tiranía significó y supuso a los ciudadanos que la sufrieron, como se ha hecho en todos los estados del mundo occidental y democrático que han pasado por similares circunstancias.

Pretender sustituir la Ley por la Memoria Histórica por una Ley de la concordia, como pretende el líder del Partido Popular, no es sino tratar de burlarse de las víctimas del franquismo, para evitar condenarlo. Es el claro posicionamiento de una formación política a favor del régimen anterior. No puede haber concordia, señor Casado, si antes no hay justicia.

Tengo la amarga sensación de que muchos confunden la Guerra Civil con el estado franquista. La prensa de la derecha manipula muy bien esta circunstancia. Una guerra es una guerra. En las guerras muere gente: civiles y militares. Una guerra es una tragedia para todos los bandos que participan en ella. Pero una vez finalizada la guerra, el ensañamiento cruel de los vencedores con los vencidos es lo que no debe tolerarse. Eso es lo que debe juzgarse. Eso es lo que debe condenarse.

Un Jefe de Estado que basó su política en la represión y en la venganza hacia sus enemigos, no puede permanecer en una pirámide faraónica para la veneración de sus devotos.

¡Qué lo expongan en un museo, si quieren!

Sobre vichamsan 51 Artículos
Escritor. Dos novelas publicadas. Finalista Premio José Saramago de Narrativa

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