Obama ya tiene la maleta hecha

Que Donald Trump va a ser una pesadilla tanto para los estadounidenses como para el resto del planeta, no hay ninguna duda. Ahora, ese hecho no es suficiente para seguir manteniendo a Barak Obama en el pedestal al que se subió el día que ganó sus primeras elecciones presidenciales.

Barak Hussein Obama, llegó a la presidencia de EEUU el día 4 de noviembre de 2008, convirtiéndose en el primer presidente negro de ese país. El júbilo y la algarabía inundaron ciudades y pueblos, ya que este hecho suponía un avance sin precedentes para un país donde todavía pervive una organización criminal racista como el Ku Klux Klan. Obama no solo es negro, además es atractivo, delgado, carismático, agradable, tiene una esposa guapa, sana y con intereses medioambientales y por si todo esto fuese poco, baila bien. Testigos hemos sido todos de sus pelvis ondulantes al lado de Ellen Degeneres en la televisión. La flor y nata de la cultura de su país, se colocó a su lado para arroparlo en la difícil tarea de ser el presidente del país más importante del mundo. Primeras figuras de la música, el cine o la televisión, vieron en él al salvador, al liberador de las ideas progresistas que en EEUU se guardan en el último cajón del desván para que nadie sepa que se tienen.

Pero Obama, era el presidente de los EEUU. Y ese puesto es una carga muy difícil de llevar. Es posible que su ideario político o sus particulares creencias en un mundo mejor sean loables y maravillosas. Ahora, llevarlas a la práctica es mucho más difícil. O que simplemente, ha pecado de lo mismo que pecan muchos políticos modernos, es mejor hablar y convencer para llegar donde queremos, que una vez llegado, poner en práctica lo hablado.

Las políticas de Obama no se han diferenciado mucho de las que anteriormente llevaron a cabo algunos de sus  antecesores. Pongamos por ejemplo, el punto fuerte de su campaña, la Reforma Sanitaria o como es más conocida, el Obamacare. A parte de tratarse de un verdadero galimatías de cifras, tramos, exigencias, normativas y demás, que resultan farragosas incluso al más espabilado de los expertos en Derecho Romano, la famosa reforma sanitaria no ha sido ni siquiera la mitad de eficaz que el candidato vendió. Al apoyar una reforma de tal magnitud en la colaboración de las entidades aseguradoras privadas, el proyecto ha ido perdiendo fuerza y vigor a lo largo del tiempo. Básicamente y en líneas muy generales, las compañías han visto que ni les es rentable ni es viable apoyar la reforma. Obama admiraba nuestra sanidad y quiso hacer un remiendo en su país. Pero no pensó en lo más importante. En España, aunque a día de hoy, maltratada y dinamitada por las miserables políticas de recorte del PP, la sanidad es pública. Se mantiene con dinero público pagado por todos nosotros. En un país donde si no tienes dinero para un seguro médico te mueres sin remisión, hacer colaborar a las grandes aseguradoras en la mejora de la sanidad de millones de estadounidenses sin recursos, era una locura. Total que al final y como el tiempo no lo impida, si con él la reforma no funcionó, Trump ya la va a desmontar del todo.

Durante la administración Obama, EEUU ha deportado a 2.8 millones de personas, indocumentados como los llaman ellos. Es cierto que las cifras de inmigración han aumentado considerablemente en las últimas décadas. Es más que posible que algo tenga que ver la política de saqueo económico o  de violencia, en las que USA está involucrado junto con los gobiernos de algunos países más, pero bueno. Sin embargo, la administración Obama, ha sido de las que más presión a ejercido sobre los inmigrantes. Por ejemplo, el 47% de esos dos millones, no tenían antecedentes penales, es decir, el único motivo para ser expulsados fue que no eran estadounidenses. “El Deportador en jefe” es el sobrenombre con el que se le conoce en algunas comunidades latinas. No podemos olvidar que el voto emigrante fue decisivo en sus dos mandatos. Sin embargo, su administración no ha hecho nada para mejorar la situación de supuesta irregularidad de millones de personas que viven y trabajan en EEUU.

El hawaiano, se llenó la boca durante las campañas con la proclama de cerrar la base naval de Guantánamo. Pues ahí sigue, abierta y con presos a los que se les vulneran los derechos más básicos, se les practican torturas y se los denigra día sí y día también. Todos ellos, presos, porque lo dice EEUU y sus militares, ya que ninguno de ellos ha pasado por un tribunal de justicia que les juzgue de forma independiente y sin presiones, valorando pruebas inculpatorias o no, y proclamando una sentencia judicial en firme. Barak se marchó el día 20 de enero de 2017 y la prisión sigue abierta. No se ha devuelto el terreno apropiado de forma ilícita a los cubanos y las pocas esperanzas de cierre del centro que hubiera, se evaporan con Trump en el poder. Sus afines dirán que los republicanos han hecho lo posible porque así fuera. Que no había donde enviar a los presos. Pero lo real, es que esos presos deberían estar libres al menos hasta que se pueda demostrar que son culpables. Que las organizaciones defensa de los DDHH denuncian constantemente el trato vejatorio que reciben y tanto la administración Obama como las anteriores, no han movido un dedo para cambiar.

El último gesto de “buena voluntad” de Obama, fue abstenerse en el Consejo de Seguridad de la ONU, incluso con las presiones que ya ejercía su sucesor aliado de Netanyahu, para condenar los asentamientos israelitas en territorio palestino. Criticado por su decisión, la abstención de los EEUU, si bien es un hecho insólito por la trayectoria de alianza incondicional que se ha mantenido con el genocida gobierno israelí, no podemos calificarlo más que de algo puntual, ya que su decisión se verá completamente anulada una vez que Trump llegue al gobierno. La pregunta es, por qué durante los ocho años de gobierno la administración Obama no ha sido más dura y contundente con la política masacratoria que ejercen los judíos contra los palestinos. Hablar de Israel es hablar de muerte y destrucción y que yo sepa, el tiempo que este presidente saliente ha estado sentado en el despacho oval, Israel no ha rebajado ni un poco la presión a los palestinos. Como os decía, esto, se queda en un gesto, del que se conocía de antemano que no iba a llegar a ningún sitio.

Esto no son más que anecdóticos ejemplos de la gestión Obama. No soy una gran conocedora de la política y las instituciones estadounidenses, pero basta leer titulares de agencias de información y periódicos, escuchar algunas radios o ver ciertos canales de televisión, fuera de los círculos afines al presidente o que forman parte de las grandes empresas de información, gobernadas por intereses financieros,  para poder comprobar que Obama ha sido más un espejismo; cargado de buenas intenciones y de muchas esperanzas entregadas sin miramiento por aquellos, que precisaban un radical cambio de política; que un presidente al que haya que recordar como un milagro caído del cielo.

Trump es una desgracia para el mundo. Es arrogante, prepotente, machista, xenófobo, incorrecto, despótico, salvaje e inculto. Pero aun reconociendo todos estos “valores” en el próximo presidente de los EEUU, ello no es eximente para defender a capa y espada a la política y la figura de Barak Obama. El planeta puso unas expectativas demasiado altas en su persona olvidando que era un norteamericano más y que tanto las agencias de su gobierno, como su propia idiosincrasia, le han hecho ser un presidente , que únicamente será recordado porque es negro y sus características físicas le valieron un Nobel de la Paz, obtenido sin haber realizado nada para merecerlo. Su país sigue metido en todos los conflictos que estaba ya antes de llegar él a la Casa Blanca. Siguen poniendo y quitando gobiernos y dictadores allí donde les conviene. Mantienen sus alianzas con países que generan muerte y guerra a su paso y la venta de armas continua siendo uno de sus mayores ingresos.

Obama no es ese ejemplar único que si le cortas un brazo desprende luz. Como cada presidente de los EEUU está atado de manos o no tiene realmente la intención de modificar ni un ápice la política de su país. Desde Washington se siguen dictando muchas de las decisiones que afectan a la gran mayoría de la población mundial. Y Obama ha tomado, las que tenía o debía tomar, sin afectarle que millones de personas pagaran en sus carnes, las consecuencias de estas determinaciones. Siguen masacrando a los sirios, siguen expulsando mexicanos y la DEA sigue controlando el tráfico de drogas de media Sudámerica.

Ante la toma de posesión de Trump y su maldita política, no valen gestos de decir, yo no canto en tu ceremonia o no voy apoyarte. Para que este mundo cambie, muchas de las actuaciones de los norteamericanos deben ser sancionadas por tribunales e instituciones internacionales. Pero nadie, absolutamente nadie es capaz de ponerle el cascabel al gato porque el miedo que su gestión inspira al resto del mundo es muy superior a la necesidad de esos cambios. La mitad de los gobernantes sigue teniendo los ojos puestos en las costas yanquis. Y ni Obama con su fama de conciliador, es el santo varón que se ha necesitado para parar los pies a un país que sigue dominando vidas y espíritus de todo un planeta.

Mucho más sensato creo yo que sería, colocarle en la historia en el lugar que se merece y bajarle del altar donde tanto sus conciudadanos como los de los países occidentales, le subieron el día que llegó al poder. Y con esa misma sensatez, luchar con las armas que la democracia y la libertad nos otorgan para controlar tanto a la estructura gubernamental como a la bestia parda, que a partir de hoy, toma decisiones sin conocimiento político ninguno, desde el despacho oval.

 

belentejuelas

Me gusta ser diferente. Feminista, atea, de izquierdas. Baloncesto. Autora de "El Espejo"
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