¿Prejuicios, puritanismo?

Siendo muy joven Dharma se separó. Quedó sola con dos bebés que apenas se llevaban 19 meses. No contaré su vida, sí un par de hechos que la marcaron.

Al poco de empezar a trabajar corrió la voz de su situación, estado. Empezaron a desfilar unos cuantos, demasiados, varones que estaban dispuestos a cubrir una necesidad que ¿querían pensar ella tendría? Incluidos tres de sus jefes. ¿Por qué hay hombres que necesitan una excusa para justificar su deseo sexual? El caso es que pasó de ser la chica con ciertas necesidades a cubrir, a la chica llena de prejuicios y puritana.

Lo que cobraba no era suficiente para poder mantenerse y menos con dos hijos. Por lo que, sin dejar el trabajo empezó a buscar alternativas. Apareció una oferta en la que le prometieron una cantidad mensual muy tentadora. El trabajo era nocturno, eso no le suponía un problema. Ella gustó y le aseguraron que podría ganar mucho más dinero. Le dejaron claro que era para mujeres sin prejuicios y ¿sexualmente liberadas? Tenía que hacer cosas que no estaba dispuesta, por el rechazo tan enorme que le generaba. Con lo que su supuesta “libre elección” consistía en quedarse con un trabajo en el que hacía demasiadas horas, sin ganar lo suficiente, o aceptar el, como mínimo, ser manoseada por clientes con dinero suficiente para creerse con derecho a tratarla como carne fresca “Frichfleisch”, su cosita de placer. Gracias a que su madre le había vuelto a abrir las puestas de su piso, aun siendo una situación complicada porque sus dos hermanos también vivían allí, eso la ayudó a poder rechazar el trabajo nocturno. Dharma tiene claro que, si su situación la hubiera vivido en estos tiempos, ella hubiera sido una candidata perfecta para ser explotada su capacidad reproductiva. ¿Otra oportunidad laboral?

En esas dos situaciones, por el hecho de ser mujer, fue instrumentalizada para dejar de ser una persona y convertirse en un objeto sexual.

 La realidad laboral de la mujer

Según datos que ofrece Eurostat, en la UE el 60% del empleo temporal y de mala calidad es femenino. España es uno de los países a la cabeza en precariedad laboral de la mujer. Eso contrasta con que la crisis provocara que grandes fortunas crecieran aún más y que sumaran nuevos millonarios. Mientras aumentaba el número de personas en riesgo de exclusión social, a pesar de trabajar, siendo la mujer la peor parada. ¡Como Dharma!

Vivimos unos momentos históricos donde los eufemismos, falacias, el neolenguaje, la hegemonía comunicacional, se hace con los mass media y con las redes sociales. La inseguridad laboral junto a la hipersexualización a la que se ve sometida la población femenina facilita su objetualización, cosificación, su deshumanización. El derecho a la libertad sexual y de decisión del individuo se tergiversa, se retuerce y abre las puertas a oportunistas que se dedican a la comercialización del cuerpo femenino. Se suman medios de comunicación y algunos políticos para influir en la forma de ver la realidad. No se plantean que la situación de la mujeres mejore evitando la precarización de trabajos. Introducen las palabras prejuicios puritanos en un intento de fortalecer la idea de que la prostitución y gestar para terceros han de verse como alternativas laborales. Sin reparar que la industria del los vientres de alquiler considera a las mujeres como meros recipientes y a los bebés como producto. Tampoco se da relevancia a la observación de Médicos del mundo cuando explican que la prostitución contribuye a una forma de violencia de género, que también queda reflejado en el Protocolo de Palermo.

Ambas alternativas “laborales” despojan a la mujer de sus derechos fundamentales y se socava toda igualdad. ¿Cuántas Dharmas no han tenido la suerte de un apoyo y se han visto explotadas, humilladas, por esas manipulaciones tan pavorosas y desalmadas?

¿Cómo respetar a la mujer?

Los seres humanos no nacemos con las mismas posibilidades y oportunidades. A las personas se las segrega por el origen nacional, social, cultural, raza, la posición económica y hasta el sexo con el que se nace. Pero los Derechos Humanos dicen que todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

Se hacen campañas contra el maltrato y, para proteger a la mujer, España se adhiere y ratifica en el año 2000 al Protocolo de Palermo y en el 2014 a El convenio de Estambul. ¿Estas medidas son suficientes cuando se induce y somete a la mujer empobrecida para sacar beneficio económico de satisfacer deseos sexuales y reproductivos? ¿Están los gobiernos por la labor de evitar abusos, explotaciones y proteger los DD.HH. de todos? ¿Qué hace la UE?, lejos de intentar mejorar la vida de las mujeres, decidió animar a sus países miembros a que incluyeran la contabilización de la prostitución en el PIB, no siendo legal en muchos de esos países.

Los ejemplos descritos son reales, conozco a Dharma, yo misma los pude haber vivido. Cualquier mujer los puede estar sufriendo.

¿Qué son los prejuicios y por qué se utiliza el puritanismo?

Gordon Willard Allport, psicólogo estadounidense conocido por sentar las bases de la psicología de la personalidad, explicó: El prejuicio lleva implícita la evaluación de grupos sociales con un carácter duradero y más o menos estable a lo largo del tiempo. Formado el prejuicio en el individuo, éste pasa a adoptarlo como una actitud (en este caso una actitud prejuiciosa), la cual tiene mucha influencia a la hora de mediar y guiar su forma de comportarse ante el objeto de dicho prejuicio. Actitudes muy relacionadas con la discriminación y los estereotipos.

La discriminación de género lleva a prejuicios con la intención de que la mujer siga anclada en los roles que se la encasilló hace siglos: satisfacer deseos sexuales de varones y perpetuar el linaje de cierta clase social. La palabra puritanismo se utiliza para desviar la atención, ocultar la realidad material de tantas mujeres porque resulta muy rentable su cosificación.

¿Quiénes son los interesados en que la mujer siga siendo instrumentalizada? Son nuestras hijassobrinas y nietas las que pagan y/o pagarán por toda esta campaña de deshumanización. Pueden ser nuestros hijos, sobrinos y nietos los que abusen de ellas. Si los derechos fundamentales de las mujeres dejan de tener sentido, ¿qué problema habrá en empobrecer a más población, también masculina, y seguir arrebatando derechos para beneficios económicos de pocos? ¿Cuántas muchachas no se libraran de esos prejuicios que las discriminan y las condicionan, como pudo hacer Dharma?

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