Preparando la maleta

El mayor cáncer del mundo [que es una dimensión a todas luces cognitiva, una creación 100% subjetiva, una proyección cabalmente creada por la última de todas nuestras neuronas, más aún: una Creación de índole empírica, tan equitativa cuan equidistante y equilibrada para con todos los seres y materias que la fomentan y generan de suyo, luego meras abstracciones de la oscura y abisal realidad que comoquiera acéchanos en la insondable trastienda de la conciencia], desde luego viene siendo, sin lugar a dudas, el egoísmo [entendido como concepto, como resorte fundamental de todo devenir, como causa primera y primaria]: el egoísmo del ser humano es de tal calibre [a diferencia del animal, la planta o la materia, todos razonables], que no conoce fronteras, habla todos los idiomas del orbe, subyace en todas las razas disponibles, viaja al espacio [el otro día tuve un sueño rarísimo: conduje hasta llegar a la hermosa ciudad de Teruel, simplemente para tomar el fresco, y un café con leche, ya de paso: la semana pasada también soñé que volvía y regresaba y retornaba mi única amada en ciernes y, conforme la abrazaba, sentí el mayor de los orgasmos: todo aquesto es fruto de la conciencia que, al despertar, so estadio de vigilia, nos otorga voz y voto, así como mando y, tal la verdad, un tantico de protagonismo, nada más y nada menos: quienquiera puede sacar sus propias conclusiones], el egoísmo se enamora todos los santos días, impone su credo inmundo [propio de almas en pena que no presumen demasiadas luces que digamos, pues de lo contrario, no ya la Metafísica, sino la Filosofía, en lo sucesivo sería la primera y más consensuada religión racial], aniquila las especies animales, peor todavía, aniquila todas las especies animales en lid, dijérase todo bicho viviente, incendia los bosques [los países más enfermizos, más desquiciados y más defectuosos, lo tienen por costumbre, cual si fuese un hábito de orden pecuniario, una cita sagrada del calendario, ora político, ora social, ora laboral, ora económico], usurpa las viviendas de los pobres [tras haber rescatado con Dinero Público auténticos prostíbulos bancarios, colmando así el soberano culmen del despropósito y el caletre de todo el orbe que efectivamente deviene desvirtuado a más no poder, rozando ya lo chabacano, valga en su acepción más barriobajera], asesina a discreción [de ahí la Iglesia cabalmente sembrada en cada pueblo y ciudad del mundo: de algún modo, quieras que no, debía imponerse la susodicha], deja que los niños se mueran de hambre [sin comentarios], amasa cantidades ingentes de dinero, roba en cuanto alarga la manaza [o la pezuña, o la garra, según se mire], miente al electorado [que está deseandito ver correr la sangre del prójimo más o menos honrado y decente], provoca guerras [que son algo así como el asesinato lícito, o séase Legal, horro de pecado], esquilma los mares, agota los recursos naturales, envenena los ríos, caza animales por diversión [el macho alfa, sabedor de su rémora, necesita confirmar públicamente su Voluntad, mientras el harén aplaude], tortura animales por costumbre [tres cuartos de lo mismo], se hace el sordo, no conoce más cera que la que arde en su interior, vende a su madre, engaña a su esposa, abandona a sus hijos, maltrata mujeres, acosa a los hombres, cuando no a las personas hechas y derechas, jamás se sincera con ellos [las misoginias propiamente dichas parten de aquí, no por mor de un amor fracasado, que es lo habitual, toda vez desvelado el grandilocuente e ilusorio Velo de Maya al uso, sino de tal o cual rosario de cualidades digamos poco valiosas], contamina el aire, destruye la sacrosanta e imprescindible Capa de Ozono, embrutece el Mundo todo, brega contra la razón, asfixia la inteligencia, ahoga la Justicia [que es, para más señas, un terrorífico  invento de la Secta, cuyo Estado se hace grande a base de contratar gente tajo parejo aneja, armada y desalmada], vive del cuento [ora religioso ora político], falsea la realidad [ya falseada en rigor por mandato de nuestra conciencia, luego engaño por partida doble], se inventa pirujos varios [alabado sea Dios, máxime cuando la raza es un ente nacido por y para sentir, no para pensar… He aquí, pues, soslayado, el verdadero nacimiento de la auténtica y prístina y originaria misoginia de género, esto es: la animadversión para con Sor Voluntad, que es algo así como la versión interna de cualquier mujer humana: otro día hablaremos sobre Nietzsche], impone por las bravas su mandato [de ahí la Ley que, curiosamente, nada tiene que ver con la Justicia: los numerosos y variopintos disfraces al uso, comoquiera hacen mucho efecto entre el grueso de la sociedad asaz atolondrada, pero esto es ya harina de muy otro costal, por aquello del hábito nunca hizo al monje; yo, a la sazón, lo llamaría el carnaval de los uniformes insulsos], se nutre a base de vidas humanas [el futuro de la Humanidad, según preconizo, nos depara la conquista o reconquista del canibalismo puro y duro: cosa, misterio o gravamen que, a la verdad, nunca ha dejado de ocurrir, pero a lo que íbamos, esto es: el amor, perdón, quise decir el egoísmo interno, nuclear, empírico], enaltece la perversión, engrandece la maldad, arroya la sinceridad [que es capaz de romper, la muy indina, cualquier tipo de amor que se tercie, menuda es la gachí Sinceridad, puede con todo, hasta montañas puede mover], encadena la libertad [un chiste nunca viene mal], discrimina a su antojo, va completamente a la suya, dispara sibilantes flechas envenenadas, lleva sombrero a lo John Wayne, se pone peluca al más puro estilo del Barroco [por mor de maese Piojo], bendice las almas cual si fuese Dios en persona [la Humanidad, en términos evolutivos, deviene infantil, inmersa en el Parvulario, en la Guardería, en el Columpio: cuando entre de pleno en la adolescencia, de aquí a un millón de años vista, ya veremos lo que pasa con su iracundo frenesí, yo creo que estamos de suerte los arcaicos, los antiguos que leemos a Schopenhauer y tal y tal], adolece de memoria [ésta es la senda más directa hacia la locura que tajo parejo domina y predomina sobre el mundo todo: cuando el campanario del Consistorio repica, el rebaño rigurosamente inconsciente, y digo inconsciente (aquí siempre debe hacerse uso de la cursiva) por no decir irracional, totalmente ajeno para con la realidad más reciente, ignorando todo aquello que ayer mismo pasó, ocurrió y aconteció, tajo parejo acude a su llamada], huelga de principios, ayuna de equidad, libra de cualesquiera clases de compasión, lástima o remordimiento de conciencia, es puro pedernal, contagia todo cuanto se le ponga por delante, muchas veces lleva braguitas de encaje, otras tantas calzoncillo, traje y corbata a juego, en algunos niños pequeños no existe [éstos, cuando crecen y se hacen adultos, por lo general suelen ser los más desgraciados del orbe, es decir, los más felices, los más despiertos, los más sabios del lugar que fuere, dado que el placer, la dicha o la felicidad, en realidad son condiciones siempre negativas, inherentemente negativas, en tanto en cuanto sean una supresión del dolor, una necesidad, un apremio, un estadio de cosas trabucadas, tergiversadas, intercambiadas sólo de forma momentánea), mientras que en otros niños no hay ninguna otra cualidad en liza… El egoísmo humano es de tal calibre, que incluso mata a distancia, de lejos, sin mancharse las manos de sangre [el punto de mira que fulmina], al tiempo que escribe novelas de amor, declama poemas de amor y entona la catecúmena oda del amor, todo sin solución de continuidad, sin dejar de mentir, embelecar, ridiculizar Gobiernos, falsear documentos, encerrar a inocentes, exculpar a criminales de guante blanco, dar gato por liebre, amargar la vida de todo bicho viviente, reproducirse a trochemoche [Cervantes], perseguir voluntades libres, dar una de cal y dos de arena, robar a cara descubierta, hacer lo que le venga en gana, vivir a cuerpo de rey, montar la marimorena en cuanto puede, enfrentar a los pueblos [con las mismas armas que el Tirano les vende y granjea], sepultar culturas milenarias, secundar genocidios masivos [la Religión de todo quisque siempre está detrás de todos los exterminios humanos, vulgo escabechina: es su señal de identidad], formar conjuras de necios, componer alianzas de lerdas, crear Sectas Gubernamentales, todas ocultas a los risueños ojos del pueblo chico, en donde el más atrofiado genoma de la especie, a las horas intenta redimirse aunque sea a base de atrocidades varias: la buena intención es lo que cuenta; fomentar políticas al uso de su perversidad…, en fin, cohabitar la santísima marrana a toda hora, durante toda su puñetera vida…

El mayor cáncer del mundo se apoda Egoísmo, mismamente eso que muchos llaman Amor, otros Sor Voluntad,  mismamente eso que todos llevamos bien dentro del alma. Y lo peor de todo es que nos educan para ello, para secundarlo, para ventearlo a discreción, no para remedarlo, mejorarlo o amputarlo, los muy mentecatos, las muy bribonas.

”Retazos de alma en pena”, artículo nº. 94.

© José Javier Martínez Rodríguez.

esplinmartinez

esplinmartinez

Escritor, filósofo de la vida, soltero, solitario, desempleado, ciclista BTT, ecológico, asqueado hasta la so-saciedad.
0 Comment

Deja un comentario

Si continuas navegando en Alcantarilla Social estas aceptando el uso de cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar

element.style { display: none; } template.css?ver=4.7.5:14802 img { display: none; vertical-align: middle; }