De líderes y compromisos

Si de algo necesitamos en España es de líderes comprometidos con el pueblo, personas que elijan dedicarse a la política con la idea de prestar un servicio a la sociedad y al pueblo; gente que tenga la capacidad de hacer suyas las necesidades de la gente y defenderlas, legislar de cara a esas necesidades y buscar por encima de todo el bienestar social del conjunto de los individuos de la sociedad.

En los últimos decenios la política que se ha hecho en España ha sido de espaldas a la sociedad, haciendo oídos sordos a las peticiones del pueblo y siendo ciegos a las necesidades sociales; y esto se ha producido porque los líderes políticos, las personas que se han dedicado a la política la han visto como una profesión rentable y muy beneficiosa.MANIFA

Esos líderes convertidos en todopoderosos magnates del poder, instalados en sus despachos y alejados de todo control por parte del pueblo, han legislado a su conveniencia sin considerar el dolor que podían estar haciendo a las bases sociales de nuestro país, olvidando el origen de ese poder y a quienes finalmente se lo otorgan, que no es otro que el pueblo.

Este aislamiento, esta profesionalización de la política ha hecho que muchos nos miren por encima del hombro considerándonos inferiores a la vez que ellos se situaban en un estatus superior, endiosados y en consecuencia convencidos de estar por encima del bien y del mal.

La corrupción asentada en la clase política española es la consecuencia de ese endiosamiento, de esa sensación que tienen los dioses de que no le tienen porqué dar explicaciones a los simples humanos de sus actos y de que pueden disponer de las riquezas porque son suyas.

No solamente desprecian al pueblo, sino que no tienen el más mínimo respeto por las leyes, las que cambian a placer y a su conveniencia para que sean muros de protección para sus actos y a la vez muros de contención para los que no estén de acuerdo con ellos.

La explicación de la falta de politización del ciudadano español, de la comodidad y del conformismo no es otra que la de que la clase política así nos ha querido, mansos como bueyes y no fieros como leones; débiles y dependientes y no autosuficientes; simples y torpes y no letrados. Y todas las políticas que han estado aplicando en las últimas décadas han sido dirigidas con ese objetivo final; políticas económicas para hacernos más esclavos; políticas educativas para hacernos más torpes; políticas sanitarias para hacernos más vulnerables; políticas represivas para hacernos más indefensos

Nos quieren mansos, vulnerables, torpes, indefensos y esclavos, no quieren que pensemos, un hombre que piensa es un peligro para ellos y para alcanzar sus objetivos.

El pueblo en democracia tiene dos formas de expresar su soberanía, las urnas y la calle; si con las urnas y el poder que el pueblo les otorga, lo hacen suyo y en vez de legislar para el pueblo legislan para la oligarquía y lo utilizan para dañar nuestros derechos, al ciudadano solo le queda la calle para defenderse y exigir sus derechos.

Es por eso que necesitamos unos líderes comprometidos con la causa popular para darles nuestra confianza, unas personas que miren por nosotros y que legislen a favor del bienestar social; unos políticos que pongan los estamentos del Estado a trabajar para el pueblo; la justicia, los bancos, las instituciones están para mejorar la sociedad y por lo tanto para mejorar las condiciones de vida del ciudadano.

Y si una vez les hayamos dado la confianza no pueden cambiar las cosas porque se encuentran con el muro que está construido y con la clase de políticos-dioses que se aferran al inmovilismo, entonces tendremos que salir a la calle a defender nuestros derechos.

Forzar el cambio se ha de hacer desde dentro y desde fuera; desde dentro de las instituciones y desde fuera con el apoyo popular a esos líderes en los que hemos confiado. Y son esos líderes los que tienen que llamarnos cuando nos necesiten; no nos vale que contra una ley injusta se levanten unas pocas voces en el parlamento; así colaron la ley mordaza, porque nuestro representantes no hicieron nada más que golpear contra un muro de hormigón con los nudillos.

Esas pocas voces en el parlamento tienen que estar apoyadas por miles de voces en la calle, esos golpes en el muro hay que darlos con mazas y las mazas son el pueblo en la calle apoyando a sus líderes.

Se atisban en el horizonte tiempos de tormenta y debemos de ser firmes, se tiene que terminar el tiempo de depositar el voto en la urna y olvidarse. Ahora tenemos que defender ese voto, tenemos que darle el valor que tiene y evitar que lo usen en nuestra contra y para eso necesitamos unos líderes comprometidos, pero también necesitamos estar muy atentos a lo que acontece y estar dispuestos a defender lo nuestro donde haga falta y hasta donde haga falta.

Durante los próximos seis meses vamos a tener gobiernos municipales y autonómicos de izquierdas que antes eran cotos de caza exclusivos de las clases altas. Enfrente vamos a tener un gobierno de derechas aferrado a sus privilegios de años de abuso y excesos; por otra parte vamos a tener al lado a los que durante años han estado al servicio del poder y que ven en el ascenso popular una vía para recuperar su sitio perdido y ahora se arriman al calor de los votos populares.

Ahora es cuando más cuidado tenemos que tener, cuando más apoyos van a necesitar nuestros líderes y cuando va a ser más necesario contrarrestar los ataques de la derecha.

Y por supuesto ahora es cuando tiene que ser más profundo y más fuerte el compromiso de nuestros líderes con nuestra causa.

arjonairiz

Insolentemente rojo y peleón. Odio la hipocresía y me gustan las motos.
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