Dolor

El machismo alcanza una de sus cotas más altas con el sexo. Mejor dicho, con las agresiones sexuales. Muchos son los estudios que se han realizado para intentar entender el por qué de las agresiones sexuales y las violaciones. Al final todo converge en un punto. Ejercicio de poder. Algunos hombres ven aumentada su libido cuando su pareja se resiste o simplemente se encuentra en desventaja, física o numérica.

Las violaciones son, por desgracia, mucho más comunes de lo que nos imaginamos. En España las cifras son escalofriantes, pero se quedan en nada comparándolas con otros países como Brasil, India o la mayoría de los países africanos. Las mujeres sufren este tipo de maltrato desde edades muy tempranas. La iglesia católica, tiene entre sus filas y defiende a ultranza a miles de violadores de menores (entre ellos muchas niñas) a sabiendas de los daños físicos y psicológicos que esta práctica genera en la víctima.

No somos un cuerpo. Las mujeres somos mucho más que unas tetas, un culo y una vagina donde introducir una parte de la fisionomía masculina. Pero el violador satisface su deseo sexual en la propia agresión. Aparentando una superioridad, que le denigra como ser humano. Le desvirtúa como persona. Sin embargo, desde un piropo no deseado, un tocamiento o una mirada lasciva hasta la penetración por la fuerza, las mujeres (prácticamente en su totalidad) hemos sufrido algún tipo de agresión.

Se nos ha tomado como botín de guerra, como campo minado, como exposición para deleite personal. Nuestros cuerpos son utilizados sin pensar en el ser humano que vive dentro de él. Jóvenes, viejas, niñas o ancianas, da igual nuestra religión, procedencia, clase social, nivel cultural, aspecto o acento. Para muchos hombres, la mujer es sexo, quiera ella o no. Lo que importa es que quiera él. Conseguirlo solo es cuestión de fuerza. Y el sexo con fuerza no es sexo, ni deseo, ni placer. Es violación.

Espero que las generaciones venideras aprendan que una mujer no es un trozo de carne que se puede tomar cuando a uno le apetezca. No se puede obtener por la fuerza aquello que no se desea entregar. Hace falta mucha educación, mucho respeto y mucha empatia. Empecemos ya a castigar duramente al criminal, proteger y creer a la victima y educar como seres humanos que se respetan profundamente.

DOLOR

Sobre belentejuelas 63 Artículos
Me gusta ser diferente. Feminista, atea, de izquierdas. Baloncesto. Autora de El Espejo.

1 Comentario

  1. Escalofriante, solo pensar en ese dolor y en lo que muchas mujeres están y seguirán sufriendo. Y más el sufrimiento de no poder denunciar por el echo de arreglarte, perfumarte y ponerte bonita para ver a la persona con la que te apetece quedar, siendo esto una prueba en tu contra. No es no, pero si las leyes no cambian y violar sigue siendo gratis por desgracia seguirá pasando. Gracias por el relato.

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