Terrorismo machista

Control

Eran las diez menos un minuto. Bajo el dintel del número 10, dos enamorados se dan el último adiós. Los besos son cortos y continuos. Rosa tiene que estar en casa a la diez. Alberto no. Por eso Alberto, cuando deja a Rosa, se va con los amigos a la zona de copas.

Por la mañana, Rosa va al Instituto. Recibe varios whatsapp de Alberto preguntando que hace. Alberto no estudia, no trabaja. Vive de, y con sus padres. Si Rosa no le contesta a la primera, se pone muy nervioso y la llama por teléfono hecho un basilisco. Rosa le dice que no puede contestar que está en clase. Pero Alberto no atiende a razones. A mediodía se va a buscarla a la puerta del instituto. Rosa está enfadada porque le han llamado la atención por usar el móvil en clase. Alberto está enfadado porque no ha atendido a sus mensajes. Alberto, cuando ve que Rosa está enfurruñada, le pide perdón, le dice que la quiere mucho, le enseña la lengua, llora como un cachorro de perro. Rosa cambia el enfado por una leve sonrisa que pasa a ser una carcajada. Los besos acaban haciendo las paces.

Llega el verano. Rosa se va de vacaciones con sus padres. Alberto se ha ido con los suyos a la playa. Durante días no ha contactado con Rosa, quién le manda whatsapps que no acaban con las dos tildes azules. Le ha llamado varias veces sin que el teléfono haya sido descolgado.

Dos semanas más tarde, Alberto vuelve a Madrid. Entonces comunica con Rosa. Le dice que no había cobertura. Rosa le cree.

Ha pasado el verano, Rosa vuelve de vacaciones. Le está enseñando unas fotos de las fiestas del pueblo a Alberto. Este cambia el semblante cuando Rosa aparece cogida por la cintura por un chico en una de las fotos. Rosa le dice que es un amigo del pueblo. Alberto se enfada aún más y acaba cogiendo del brazo fuertemente a Rosa cuando esta no aguanta más y se va. Los perdones, la lengua, los sollozos en modo perro, vuelven a arrancar una sonrisa de Rosa que acaba en besos de reconciliación.

El chico de la foto ha venido a Madrid a estudiar y se ha encontrado con Rosa por casualidad. En el momento que se están besando en la mejilla aparece Alberto quién totalmente fuera de si, le acaba arreando un puñetazo en la boca a Julián. Rosa se enfada mucho y se va a casa corriendo. Alberto la sigue, la alcanza y le agarra de las muñecas haciéndola daño. Rosa se echa a llorar y pide por favor que la deje en paz. Aparece su padre y logra que su hija se suba a casa.

Rosa ha roto con Alberto. Este no parece asumirlo y la persigue todos los días. Tras la pelea con el padre de Rosa, a ésta ya no le afectan los lloros, los perdones ni la lengua. Quiere que la deje en paz.

Han pasado tres años. La cara de Alberto aparece en la tele. Le ha pegado veinte cuchilladas a su pareja y la ha matado.

*****

Vamos hacia atrás como los cangrejos. Nuestros hijos son posesivos, machistas y egoístas. Pensábamos que la liberación de la mujer era un hecho y resulta que cada vez somos más trogloditas.

Educación. Todo es cuestión de educación. Muchos nos hemos criado en familias donde la mujer era la esclava. Tenía doble trabajo. El campo, y la casa con los hijos. En mi caso, nunca he vivido en un ambiente machista en si, porque si mi padre tenía que cocinar, por ejemplo, lo hacía. Pero es verdad que era mi madre y mis hermanas quiénes se encargaban de las tareas del hogar y de lo que entonces eran “cosas de mujeres”. Tuve la suerte de tener una hermana respondona y la desgracia de tener que vivir sólo desde los catorce años. Eso me ha convertido en la persona que soy.

Muchas veces me pregunto que estamos haciendo mal para que nuestros hijos, de nuevo, vuelvan a esas actitudes posesivas y egoístas que les llevan a pensar que las mujeres son una más de sus posesiones.

He llegado a la conclusión que la educación que les estamos dando es lo que ha hecho renacer este tipo de conductas. La mayoría de los españoles llevan a sus hijos a colegios privados concertados, dónde se ofrece como modelo familiar el tradicional. Un hombre y una mujer y ésta sometida al interés del hombre. Por otra parte, estamos educando a nuestros jóvenes en la competencia. En que todo vale para triunfar. En que el más listo es el que más tiene y en que la vida sólo es tener por tener, consumir sin control y que valores como la solidaridad y la colectividad están pasadas de moda. Hay que ser un egoísta para triunfar.

Este ambiente es caldo de cultivo para celos, para el sentimiento de posesión y sobre todo para el que todo vale. Les sacamos las castañas del fuego, sin que tengan que hablar, les enseñamos que el móvil, la tele, el coche y la casa, cuanto más lujosos mejor y que los juguetes, desde muy pequeños son suyos y es mejor no compartirlos con nadie.

Se sigue estableciendo como modelo triunfador aquel que enseña de puertas para a fuera. Hay que parecer felices, si además se es, mucho mejor, pero sobre todo aparentar.

La posesión es el fin de toda nuestra vida.

Nadie es dueño de nadie. Y nadie puede controlar la vida de nadie. Amar es consentir, dialogar, dar independencia y respiro. Quién te ama, no te controla. Quién te ama no te hace daño. Quién te ama no te amaga con darte una torta ni mucho menos te la da. Quién te ama no te pregunta dónde has estado, no te mira el móvil o se mete en tu whtasapp. No se ayuda en casa, sino que las tareas se reparten y comparten.

Y sobre todo recordemos que quién quiere controlarte, te acabará haciendo como poco infeliz.

Más tolerancia, menos egoísmo y más educación.

Se poseen cosas. Las personas no son de nadie, son libres y cuando mires a una mujer como un objeto de deseo, piensa como te sentirías si te lo hicieran a ti.

ZCelemin

ZCelemin

Conocedor de nada, eterno aprendiz y antifascista. No Retwiteo ni Pais, ni SER ni medios de la #Mafia. #NoalaGuerra #Noalmachismo #NOTTIP #IlegalizacionPP
6 Comments
  1. Nines

    Solo un contrapunto, hay mujeres que son mas machistas ,y por eso hay hombres asi.. Claro que la educacion influye, pero el ejemplo tambien, yo soy ama de casa y por serlo todo, todo lo hago yo, si les obligo a hacer alguna cosa, es poniendo mala cara…y no van a tirar la basura , van a tirarme la basura, a comprarme el pollo y fruta por ejemplo,Bueno pues les hablo ,y obligo a que digan que es tarea de ellos, son chica y chico (ya mayores) Aqui el que falla ,pues me lo estropea es el papi, pobres, dice, dejalo ,ya pongo yo la mesa, dejalo, ya tiro la busura….etc etc… ¿que, me divorcio? o me divorcio de los hijos tambien??aconsejadme…jejeje

    12 noviembre, 2015 at 4:32 pm - Reply
    • zcelemin
      zcelemin

      Que hay mujeres machistas es evidente.
      Lo otro, la educación de su hogar debe de ser una cuestión de usted y su pareja.
      Si su trabajo son las tareas del hogar, parece evidente que la mayor parte de la responsabilidad será suya. Lo que no quita que se repartan también las labores domésticas como las que usted señala. De no ser así usted trabaja 24 horas y su marido 8 lo que no es justo.
      Como arreglar eso, es algo que usted y su pareja tienen que hablar.¡ Igual si deja de hacer comida tres días seguidos, empiezan a preguntar porqué!¡ Y a sus hijos, si no les lava la ropa y no tienen nada que ponerse, igual también se dan cuenta!

      12 noviembre, 2015 at 8:22 pm - Reply
  2. Zuriñe

    Magnífico, amigo

    11 noviembre, 2015 at 12:40 pm - Reply
    • zcelemin
      zcelemin

      Gracias. Entre todos hemos de acabar con esta lacra machista!

      11 noviembre, 2015 at 6:49 pm - Reply
  3. Juan Ignacio

    Muy acertado la educación es lo más importante y no a la violencia de ninguna clase

    11 noviembre, 2015 at 11:13 am - Reply
    • zcelemin
      zcelemin

      La educación es una vacuna contra la violencia. Sólo la educación en la tolerancia, en el respeto y en la igualdad, podrá acabar con la percepción de algunos de que las mujeres, son como las cosas, propiedad de alguien. Las mujeres son seres humanos, que piensan y sienten libremente. Entender eso es la principal cura contra el machismo.

      11 noviembre, 2015 at 6:52 pm - Reply

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